Las crisis existencialistas de los Gamers

Son etapas de nuestra vida en la que parecemos renunciar a nuestro hobby favorito.

He vuelto a Horizon Zero Dawn dos años y medio después. Así es. Se trata de un juegazo, sin duda, y recuerdo comprarlo de salida. Según la partida guardada, le di durante 40 horas, una detrás de otra… no está mal; hasta que por un motivo u otro (no lo recuerdo), lo dejé inacabado. El motivo no es transcendental, pues es algo que me ha ocurrido en multitud de ocasiones: unas veces es cansancio, otras falta de tiempo, o quizá un nuevo juego aparece en mi estantería por arte de magia pidiendo que le quite el precinto… En cualquier caso, este juegazo me quedó pendiente.

El caso es que llevaba ya bastante tiempo sin tocar la PS4. Entre el PC y la Switch he ido tirando la mar de bien, he de reconocerlo. Ahora, de repente, me ha apetecido encender mi vieja PS4 Slim… así somos los jugones: caprichosos… El caso es que me apetecía mucho retomar este Horizon Zero Dawn y saber cómo terminaba la gran epopeya de Aloy (creo recordar que se llamaba así), además de aprovechar su versión Goty para darle también a su expansión. Esto me ha supuesto algún quebradero de cabeza para evitar pagar más por una portada sin el horrible Playstation Hits, y tras creer haberlo solucionado, igualmente me llegó una carátula adulterada proveniente de un bundle. En fin, me la comeré con patatas.

Pues sí que me lo han vendido por separado.

Pero no he venido aquí a hablar de mi libro. Esta experiencia me sirve para desarrollar un tema del que se habla poco: las crisis existenciales de los Gamers. Se trata de esos momentos que todos tenemos cada cierto tiempo y que se repiten con más o menos asiduidad, dependiendo de la persona. Es cuando tienes varios juegos disponibles pero ninguno te apetece. ¿A que os ha pasado? Yo me encuentro ahora mismo en ese momento: tengo Zelda Link’s Awakening en la penúltima mazmorra, The Surge 2 en las primeras horas de juego y alguno más. Además, ayer me llegó la nueva y flamante MegaDrive Mini. Pero no, en lugar de eso, he decidido volver a comprar Horizon Zero Dawn (porque lo vendí en su día, evidentemente).

Así se solucionan las crisis existenciales… O no.

Pero, ¿por qué nos pasa esto? Si tanto disfrutamos de esta afición… ¿Desgaste, saturación, o simplemente que el cerebro necesita un respiro? Quizá sea un cúmulo de todo. Lo que está claro es que muchas veces necesitamos desconectar y hacer otras cosas: leer, ver pelis y series, hacer deporte, pasear… y quizá esta sea la clave: no tomarnos el videojuego como una obligación. En ocasiones, nosotros mismos nos forzamos a jugar equis juego, porque todo el mundo dice que es buenísimo, incluso aunque no sea de nuestro género favorito; o quizá a sacar ese logro imposible que nos obliga a hacer tareas que nos aburren y nos quitan tiempo de probar otras experiencias.

Con el tiempo, y la consecuente falta del mismo, me he dado cuenta de que por mucho que quiera abarcar, hay que elegir, como en la vida, y decidir qué experiencias son las que queremos vivir. De esta manera podremos disfrutar de esas horas al máximo.

Como cuando teníamos 8 años y todo nos parecía divertidísimo e increíble.

Nunca dejé de soñar despierto, ni a pesar de la edad, de los convencionalismos o los prejuicios... y eso fue gracias a los videojuegos, sin los que yo no seria yo ni me podría reconocer frente al espejo.

2 comentarios en “Las crisis existencialistas de los Gamers

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