Pokémon y la brecha generacional

¿Está realmente la saga Pokémon al nivel de mitos como Super Mario Bros o Zelda?

El primer recuerdo que tengo de Pokémon viene de las revistas de videojuegos y del bombo que se le dio a su serie de televisión, donde se le ponía como un anime poco menos que revolucionario. Si lo fue o no, ahora mismo no me incumbe. Me interesa más hablar del videojuego.

El primer Pokémon, el original de Gameboy, el rojo y azul, salió en 1996 en Japón. Yo tenía por aquel entonces unos 13 años, comenzando mi primer año de instituto y entrando en la siempre difícil adolescencia. Pero para los europeos fue peor, pues tuvimos que esperar a 1999, y con mis 16 años e inmerso en el mundo de Nintendo 64 ya no tenía ojos para estos pequeños monigotes monocromos. Mi primer contacto con el juego fue gracias a una Gameboy que algún alma caritativa me dejó por unos días (nunca tuve este consolón). Durante las primeras horas ya pude darme cuenta que se trataba de un juego especial, algo diferente que no se había hecho antes y, en definitiva, algo que le quedaba grande a la pequeña consola de Nintendo (que es mucho decir).

Sí, era en blanco y negro aunque se llamase Pokémon Rojo y Azul.

Con esto y todo, algo falló en mi experiencia con Pokémon. No conectamos. Como cuando tienes una cita y ves que la otra persona es muy atractiva pero no ha conseguido mover esas mariposas del estómago. Eso fue Pokémon para mí, lo siento, algo único pero que no estaba hecho para mí.

Con el paso de los años y las diferentes entregas del juego, Nintendo se reafirmó y Pokémon pasó, ineludiblemente, a ser un juego de culto, lo cual entiendo. Ahora nos va a llegar Pokémon Espada y Escudo, la última obra de Game Freak, y debo reconocer que tiene una pinta estupenda. De hecho incluso me da rabia no saber disfrutar de este juego, de verdad, me encantaría jugarlo y divertirme con la misma intensidad que Zelda Breath of The Wild.

El nuevo Pokémon Espada y Escudo tiene una pinta alucinante, sí, pero no creo que lo juegue.

A pesar de ello no puedo evitar hacerme una pregunta: ¿Está Pokémon al nivel de clásicos como Super Mario Bros o Zelda? Yo pienso que no, y ahora paso a argumentarlo.

Pokémon gusta mucho, si, pero existe una brecha generacional. Esto es evidentemente una generalización; por supuesto que habrá gente de diversas edades que adoren este juego, pero también creo que existe un grueso importante de jugadores que no tienen ningún interés por la saga, y esto responde a algo fundamentalmente generacional. 

En cambio, Mario y Zelda son sagas que no entienden de edad. Gustaban hace 30 años y gustan ahora, a niños, a adolescentes y a adultos. Y para mí esa es la clave que diferencia la obra maestra del juego sobresaliente.

Pokémon es sobresaliente, pero no es para todos. Y eso lo deja fuera del Olimpo de los grandes juegos irreprochables.

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Nunca dejé de soñar despierto, ni a pesar de la edad, de los convencionalismos o los prejuicios... y eso fue gracias a los videojuegos, sin los que yo no seria yo ni me podría reconocer frente al espejo.

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